3 horas más tarde de lo acordado conseguimos al fin levantarnos de la cama. Óscar no mejora y toca recoger para volver a casa, descartando así una caminata entre pinos y abetos que prometía añadir espectacularidad a nuestra ya de por sí espectacular excursión lacustre.
Después de unos kilómetros emulando a Colin McRae en el rally de los mil lagos, el Twingo toca con sus ruedas la E75 que nos alejará de lo que se ha convertido en un sueño que será difícil de olvidar... y pa' china que nos vamos one more time!
Ya de vuelta a la realidad (bueno, bajando un escalón hacia la realidad, no hay que olvidar que seguimos en Helsinki) disfrutamos de un cuscús mientras nos entretenemos con esa tele a la carta que es youtube.
Como tenemos el Twingo esperando en la puerta decidimos visitar Porvoo, la segunda ciudad más antigua de Finlandia. Dejamos a Óscar sudando su fiebre en la camita y a última hora decidimos hacer escala en Helsinki.
Allí visitamos la blanquísima Catedral Evangélica Luterana, símbolo de la ciudad, donde contamos 47 escalones en una vertiginosa bajada. La iglesia Ortodoxa Rusa cerca del puerto (que no huele a mar, por mucho que el Báltico asome por todas partes). La calle Museo, con el empedrado y decoración del siglo XVIII, donde además hay un restaurante típico español donde ponen nuestra típica música árabe... y aprovechamos para hacernos fotos a cascoporro.
Nos subimos de nuevo al Twingo one more time para visitar por fin Porvoo, pero entre la E75, la E18, la 4 con borde blanco continuo, la 4 con borde blanco discontinuo y la madre que parió al sistema de señalización finlandés (sumado a que llevamos un mapa de otra ciudad), decidimos volver a casa.
Esto que parece sencillo también se nos complica y después de una hora buscando Vikki, Pukinmäki, Malmi, Pihlajamäki, Bocksbacka, y llevándonos en las ruedas el asfalto aún caliente que estaban poniendo en la carretera, por fin llegamos a casa, donde Jose nos franquea la entrada contándonos su viaje al cottage.
Ya en casa de Óscar, y con Marta enfundada en su pijama verde de setas de Mario Bross., cenamos unas lentejas con chorizaco español preparadas por Óscar con todo su amor (y porque era lo más cómodo).
Después toca charleta de sobremesa y más tarde, con Óscar en la cama, introducimos a Marta en el mundo del jungle speed.
Al final, con el sol ya desperezándose, agotado de hacer horas extras, y después de echarnos las cartas del tarot sujetas a una muy libre interpretación, Marta nos deja y montamos el campamento de nuevo.
Cansados, rodeados de la luz del sol, las conversaciones sonámbulas de Óscar y la competición de ronquidos entre Dani y nuestro anfitrión, me despido de Rubén hasta un nuevo amanecer (siempre he querido escribir esto, pero en este país es muy difícil cuadrarlo).

2 comentarios:
el otro día estuve viendo a facto delafé en concierto y me acordé de ti julipi (y de helsinki!!) cuando tocaron la canción de la eternidad.
momento cumbre los tres, dani, julipi y yo (hace más de veinte años que nos conocemos...) en pelotas empapados en la intimidad de la sauna y en la inmesidad de lago frío.
y mientras osquitar en la cama...
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