Por SARA LAFUENTE (SOITU.ES)
JYVÄSKYLÄ (FINLANDIA).- A falta de la ‘blanca navidad’ tan esperada por los finlandeses y que este año en Jyväskylä no fue posible, una densa capa de hielo y nieve cubre toda la zona en la siguiente gran celebración: la semana santa en Finlandia. A diferencia de en España, las vacaciones de semana santa comenzaron el pasado viernes y, para algunos afortunados estudiantes, durarán hasta el lunes próximo, así que, mientras por allí las vacaciones comienzan a olvidarse, aquí estamos en pleno ecuador.
Sara Lafuente
Cuando les cuento a los finlandeses en qué consiste la semana santa ‘a la española’ las caras van de la sorpresa al espanto. La incomprensión por el fervor religioso-momentáneo de los españoles y esta pequeña afición a la autoflagelación coge por sorpresa a unos finlandeses acostumbrados a actos religiosos menos exhibicionistas, procesiones (cuando las hay) pequeñitas y silenciosas, sin dolores extra y sin tanto espectáculo. Eso sí, las torrijas son positivamente valoradas.
En realidad, la forma más común aquí de pasar estos días es en familia y el carácter es más festivo que religioso. De nuevo, estos días giran alrededor de los niños y las dos tradiciones más llamativas les tienen en el centro de la diana. La más curiosa es, quizás, la más chula: el domingo de ramos, antes de que lleguen las vacaciones, los niños y niñas se disfrazan de pequeñas/os ‘brujas tradicionales’ y van de puerta en puerta con una ramita llena de plumas de colores recitando poemas de la buena suerte. Estos poemas, en realidad, son una versión retocada de antiguos ‘hechizos’ que la gente del campo echaba a la tierra y al ganado en estas fiestas de cara a repeler las desgracias sobre la cosecha y la mala suerte con el ganado. Se daba por hecho que dios protegía a las personas, pero no así a los animales, y para esto servían los ‘hechizos’.
Los niños reciben a cambio, claro está, huevos de chocolate de todos los tamaños y sabores. Una especie de Halloween a la finlandesa que resulta bastante más atractivo que éste y que, seguramente, sea anterior a él. Pero esa no es la única fuente de chocolates para los niños, qué va. El siguiente domingo, o domingo de resurrección, en el país de Santa Claus, todos deben dejar una cesta debajo de la cama, ya que el ‘gallo de pascua’ la rellenará durante la noche de dulces huevos de chocolate, así como el resto de la casa, que tendrá que ser investigada por los niños, dado que los huevos pueden aparecer en cualquier lugar.
El huevo que más destaca es el Mignon, costumbre que, importada de Alemania, lleva más de un siglo instaurada en Finlandia. El Mignon aquí es un producto de la marca finlandesa de chocolate Fazer (maravillosa…) y es un huevo de verdad. Pero relleno de chocolate. Curioso cuanto menos, sobre todo cuando te toca pelarlo para comértelo, y de un sabor y calidad inmejorables.
Eso sí, el plato estrella de estas fiestas es otro dulce, un postre de aspecto asqueroso y sabor delicioso llamado mämmi. El mämmi se hace con cebada y malta y traerá un sabor familiar a todo aquél que haya probado la cerveza negra. En realidad es, para paladares novicios, como tomarte una Guiness más o menos solidificada y muy dulcificada. Vamos, una maravilla.
Resumiendo, que aquí la semana santa se pasa en casita, comiendo mucho chocolate, sin restricciones con la carne, sin ampollas ni latigazos en la espalda y todo aderezado con una decoración primaveral (plantas verdes y polluelos amarillos) que contrasta, tanto con el frío y la nieve del exterior, como con las tradiciones españolas.
* Pääsiäinen significa Pascua en finlandés.
viernes, 28 de marzo de 2008
Pääsiäinen
Publicado por
rubén
en
17:07
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3 comentarios:
Bueno, en la variedad está el gusto y en los contrastes mcuho más.
Se puede estar en las antípodas de una posición religiosa, no seré yo quien esté cerca de las ideas de la iglesia (de qué me suena esto...), pero es una tradición nuestra muy arraigada y, mientras no se haga daño a nadie, me parece tan respetable como cualquier otra.
Está claro que con el frío finlandés no van a montarse una fiesta en la calle. Igual que nosotros, por nuestro caracter mediterráneo, no vamos a pasar la semana santa en casa buscando huevos de chocolate (aunque igual con lo del cambio climático hay que empezar a pensárselo).
Como dice Obelix, las tradiciones son como los desayunos, a uno le saben mucho mejor cuando los toma fuera de casa.
Me parece muy bonita la tradición finlandesa, pero también me parece muy bonita la americana (en cuanto a lo que dice de Halloween) como me lo parece la española.
Lo que no me parecería bien es que en España dejemos nuestras costumbres para adoptar las finlandesas, o que en EE.UU. dejen las suyas para adoptar las nuestras.
Si todos hiciéramos lo que hacen los finlandeses... ¿no sería una forma de globalización?.
Pues si, ni latigazos, ni paseos descalzos ni por supuesto cánticos; el viernes santo nos dimos un paseo por las catedrales y lo mas que conseguí ver fue una proyeccion en la Luterana anunciando la llegada del viacrucis; en la Ortodoxa nada. Y es que aquí fiesta es sinónimo de cerveza, borracheras y alcoholismo, y es lo que mas se palpa por la calle, pero no mucho mas diferente a cualquier otro fin de semana.
Lo del huevo mignon si que es curioso, es un huevo de verdad con chocolate inyectado y compactado; como un bombon gigante; muy rico. Seguramente el pollito que plantan en los floreros sea para sustituir el pollito de chocolate. Y el postre de aspecto asqueroso...tiene sabor bastante asqueroso, no se de que estaran echos estos paladares; nosotros compramos uno para unos doce paladares y se quedó practicamente entero. Despues decidimos hacer unas torrijas; que sabio es obelix.
A lo de las tradiciones estoy de acuerdo, que cada uno haga lo que crea y como le venga, bien a latigazos, poniendo pollos en la mesa o calabazas en el... patio.
yo creo que el artículo simplemente es un intento por dar a conocer un poco las costumbres finlandesas en semana santa, no trata de imponer un modelo único ni siquiera el más bonito, simplemente eso, saber que hay otras costumbres diferentes. y para eso hace una comparación subjetiva con las tradiciones que más conocemos, la nuestra y la americana. evidentemente si todos hicieramos lo mismo sería muy muy aburrido. yo he estado en el pueblo haciendo gavias (peleas colectivas de nieve!). que curioso lo del huevo...
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